Manifiestos Día de Andalucía y Día del Pueblo Saharaui
24 de febrero de 2006 | 369 lecturas



El próximo martes 28 de Febrero organizamos un acto de Hermanamiento con el pueblo saharaui. La organización ha preparado dos manifiestos que reproducimos a continuación. Te esperamos el 28-F en la Casa de la Cultura a las 12 de la mañana.


MANIFIESTO DÍA DE ANDALUCÍA

En este 28 de febrero del 2006 en que celebramos el vigésimo quinto aniversario de la aprobación del Estatuto de Autonomía que mayoritariamente el pueblo andaluz refrendó; es momento de volver durante unos instantes la vista atrás y recordar aquel 4 de diciembre de 1979, en que cientos de miles de andaluces y andaluzas se echaron a la calle para reclamar un estatuto autonómico elaborado de acuerdo al artículo 151 de la Constitución, es decir, un estatuto de primera, al mismo nivel que los de las llamadas “Comunidades históricas”. Hay que evocar como este logro fue conseguido no como una gracia del gobierno, sino con la movilización, el entusiasmo y la ilusión del pueblo andaluz, que demostró que cuando decide levantarse, como dice nuestro himno, es capaz de lograr que las utopías lleguen a realidades.

Y también es momento de traer a la memoria, como en aquel entonces, la derecha, tanto la de UCD en el gobierno, como la de la extinta Alianza Popular, propugnaban que Andalucía no debía tener un nivel competencial de máximos, sino quedar relegada, como siempre, al pelotón de cola. No consideraban, ni consideran que nuestro pueblo merezca otra cosa.

Pero el 4 de diciembre y después el referéndum del 28 de febrero, les mostraron de forma palmaria su erróneo planteamiento, y les condenaron a unos (UCD) a la desaparición y a otros (la antigua AP) a ser fuerza perdedora, electoralmente, hasta la fecha. Aun hoy, 25 años después, la derecha sigue pagando los débitos de su desprecio al pueblo andaluz.

Hoy nos encontramos en una nueva situación. La reforma del Estatuto que ahora se plantea, abre las puertas del futuro de nuestra tierra en los próximos años. Por eso es un momento clave para que desde Izquierda Unida hagamos oír nuestra voz y sentir nuestra fuerza, para que esa reforma se realice desde bases de progreso y de izquierda. Para que consigamos que se plasmen en el nuevo documento los anhelos y los deseos de lograr una Andalucía más prospera, justa, igualitaria y solidaria.

Es momento de luchar por un Estatuto, que respetando nuestras singularidades, nos de los medios y condiciones para que logremos salir del atraso secular, a que políticas cicateras e injustas nos llevaron.

No es momento de escuchar a los agoreros de la ruptura de España, ni a los filósofos de café que juegan con las palabras para que se obvie lo sustancial y lo importante.

Es la hora de reclamar con firmeza nuestra deuda histórica, de demandar unas competencias económicas suficientes, de exigir que la solidaridad siga siendo un elemento básico de la convivencia entre los pueblos que forman España.

Nada de esto vendrá de la derecha, que con sus apelaciones a la sagrada unidad de la patria pretende dividir a las distintas zonas del estado, sin tener el menor interés que Andalucía salga del atraso a que sus políticas nos relegaron.

Pero también es necesario lograr que el PSOE, no se quede en la “progresía” de palabra y haga dejación de las necesidades andaluzas en aras de conseguir apoyos y acuerdos con otros territorios que le convienen más, para lograr la gobernabilidad en Madrid. Tampoco podemos olvidar que con los distintos gobiernos de Manuel Chaves, nuestra Comunidad no ha avanzado lo que debiera y son numerosos los ejemplos en los que ha quedado demostrada la flaqueza reivindicativa del Presidente de la Junta, especialmente cuando ha coincidido en la Moncloa un gobernante del PSOE.

Izquierda Unida tiene en este momento la obligación de trabajar denodadamente para que la reforma estatutaria sea la que nuestro pueblo necesita. El reto es grande, nuestra responsabilidad también. Pero eso no es óbice para que el trabajo parlamentario y también, como no, el de calle y, si es preciso, el de boca a boca nos lleven a conseguir el logro de una Andalucía mejor para las generaciones venideras.

Es nuestra obligación con Andalucía, ¡no fallaremos!.

¡Viva Andalucía!.

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MANIFIESTO ¡ SAHARA LIBRE, YA ¡

Cuando en 1.975 la dictadura franquista abandonó de vergonzante manera el Sahara Occidental, no sólo dejó a su suerte a miles de saharauis, sino que cerró los ojos a la depredación que desde ese mismo momento comenzó el reino de Marruecos.

España tras haber ejercido de potencia colonial durante décadas, hizo dejación de las obligaciones a que esa condición le obligaba a la hora de la descolonización. Simplemente volvió la cabeza a otro lado y prefirió no ver lo que ocurría en un territorio que, hasta días antes, había sido considerado parte integrante de España.

Esta actuación cobarde e irresponsable fue la que abrió la puerta a la voracidad del Marruecos de Hassan II, que logró movilizar a su pueblo en una aventura imperialista que le permitía tapar las vergüenzas de un régimen corrupto y despótico que mantenía en la incultura y la pobreza a la mayor parte de los marroquíes.

Es claro, la responsabilidad del estado español es muy superior a la que tienen otros países. La historia y las acciones llevadas a cabo así lo atestiguan. Sin embargo, ni los anteriores gobiernos democráticos españoles ni, por supuesto, el actual han sido capaces de llevar a cabo iniciativas para paliar las injusticias que la negligencia española ocasionó al pueblo saharaui.

Parece preferible, y las acciones del gobierno de Zapatero así lo demuestran, contemporizar con Marruecos, visitar a su nuevo monarca, hacer rimbombantes declaraciones sobre democratización y colaboración con el reino alauí; y mientras tanto, en la inmensidad del desierto, miles de saharauis abandonados a su suerte penan sin agua, sin vivienda, sin escuelas, sin hospitales. Acosados por el ejercito marroquí, encerrados con el muro que Hassan II construyó; Sí, un muro como el que actualmente erige el gobierno de Israel contra los palestinos. Crueldad sarcástica ésta de que nuestros socios estratégicos sean tan dados a la erección de muros, mientras a nosotros se nos llena la boca con aquello de la caída de barreras, será que sólo nos referimos a las arancelarias, porque las demás parecen no interesarnos.

Hasta hace poco la ONU y su representante hasta aquel momento para el problema del Sahara, James Baker, tenían un plan para la resolución del conflicto que comprendía varias fases:
Elecciones realizadas sobre la base del censo de la época española.

Periodo de cinco años de gobierno autónomo saharaui.
Referéndum, con un censo en el que entrarían los marroquíes que fueron llegando al territorio, en el que se decidirá sobre la incorporación a Marruecos o la independencia.

A pesar de la moderación del plan y de las facilidades que da a Marruecos, que sigue enviando colonos al Sahara para volcar a su favor cualquier decisión, el rey Mohamed VI no está de acuerdo. Quiere simple y llanamente apropiarse del Sahara sin votaciones y sin ninguna clase de condiciones. Parece que aprovechándose de la hipócrita política de los países occidentales, que se llenan la boca de derechos humanos, de autodeterminación, de independencia... Pero que a la hora de la verdad buscan socios que les hagan de gendarmes y les cuiden las fuentes de energía, sin importarles lo que estos honorables colegas hagan con sus propios ciudadanos, ni si respetan aquellos sacrosantos derechos que dicen defender.

Los 30 años de penalidades del pueblo saharaui parecen no significar nada para los países que dominan la ONU.

Las 3 décadas de guerra, hambre, miseria, torturas, desesperación e impotencia parecen no tener ninguna importancia. La estrategia y los intereses superan a la ética.

Es hora que desde Andalucía, lugar solidario como pocos con el pueblo saharaui, alcemos nuestra voz y exijamos; sí, ya no es hora de rogar, es hora de exigir que el gobierno de España se implique a fondo en la resolución del conflicto. Que cumpla con las obligaciones históricas y morales que tiene contraídas con el pueblo del Sahara.

Es hora de exigir que dejemos de contemporizar con Mohamed VI y su reino opresivo y dictatorial, y llevemos a todas las instancias internacionales la voz acallada de la República Árabe Saharaui Democrática. Nuestro pasado y nuestra historia nos obligan, la moral y la justicia nos lo reclaman perentoriamente.

Decía Ernesto Che Guevara que cuando algo extraordinario se convertía en cotidiano es que había empezado la revolución.

En el Sahara la miseria, la enfermedad, la injusticia y la opresión se han convertido en cotidianos. ¿es esa la revolución que occidente les promete?

¿Hasta cuándo seguiremos consintiendo esta vergüenza?

Es momento de decir: ¡basta!

¡Referéndum e independencia para el Sahara, ya!

El Viso del Alcor, 28 de Febrero de 2006




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