Manifiesto por el 4 de diciembre: Día Nacional de Andalucía

4 de diciembre de 2017 | 41 lecturas



Hoy es 4 de diciembre, Día Nacional de Andalucía, el día en el que hace 40 años se convirtió en el día de reivindicar Andalucía, el día en el que millones de personas salieron a la calle a gritar ¡Viva Andalucía Libre!, a decir que queríamos ser una comunidad autónoma, con soberanía. 40 años también del vil asesinado de Manuel José García Caparros, símbolo de la lucha por la libertad.


Hoy celebramos el 40 aniversario de aquel histórico 4 de diciembre de 1977. Aquel día la movilización del pueblo andaluz colaboró directamente a enriquecer la redacción final de la Constitución que se aprobaría un año después. De esta manera, gracias a ella se asumieron interpretaciones legales que pudieron cumplir con las aspiraciones mayoritarias del pueblo andaluz y que finalmente se materializaron en la aprobación del Estatuto de Autonomía.

A la luz de aquellos hechos abogamos hoy por la configuración de un espacio de encuentro en el que Andalucía deba tener una importante responsabilidad.

Tras el artículo 151 de la Constitución Española de 1978 estaban así, las voces de una ciudadanía que se movilizó el 4 de diciembre de 1977. Más tarde el referéndum del 28 de febrero de 1980 estableció una interpretación que, sumado a lo ya establecido en el 151, permitió satisfacer lo que era una demanda popular ampliamente compartida en Andalucía: la obtención de una Autonomía por la vía rápida.

El ejemplo andaluz de aquellos años nos muestra que la ciudadanía y las soluciones políticas son capaces de enseñarnos el camino a tomar en épocas de incertidumbre y conflictos. El 4 de diciembre es una fecha de referencia del poder que la ciudadanía andaluza puede tener, junto a la del resto del Estado, a la hora de orientar el rumbo que queremos. Animamos a abordar el debate territorial que hoy tenemos desde la responsabilidad y la audacia. Este país ha de responder a graves problemas, como son la desigualdad social, la precariedad, el desempleo, la pobreza, la corrupción y la acumulación de riqueza, y tenemos un valioso tejido social para enfrentarlo.

Andalucía es imprescindible para ayudar en la transformación del conjunto de España. Su pasado nos remite a una identidad plural, donde una ciudadanía que portaba diversas religiones, lenguas y culturas fue capaz de convivir y construir, también a veces desde el conflicto, una de las civilizaciones más admiradas de la historia como fue aquella de al-Andalus. Las expulsiones y exclusiones, el belicismo que dio al traste con aquello no deberían volver a repetirse. No es casualidad por tanto que en una Andalucía con cada vez más gente consciente de todo este legado se dé hoy una conjunción tan natural entre las reivindicaciones sociales, las aspiraciones autonomistas y una identidad propia, diversa y abierta.

El 4 de diciembre de 1977 millones de personas tomaron las calles de las ocho capitales y de muchos pueblos de Andalucía, así como de otras ciudades del Estado, para reivindicar la autonomía para Andalucía. El pueblo andaluz exigió su condición de nacionalidad histórica y esa reivindicación corrió como un torrente que desembocó en el 28 de febrero de 1980. Con esta victoria se abrió la posibilidad a todos los territorios de España de optar a un autogobierno en igualdad de condiciones.

Sin el impulso del llamado 4D seguramente gran parte de lo conseguido en el desarrollo de las autonomías durante estos 40 años, que hoy precisa una reactivación de la que todos y todas somos conscientes, hubiera quedado truncado.

En este contexto histórico el asesinato en Málaga por una bala de la policía de Manuel José García Caparrós, militante de Comisiones Obreras, simbolizó los graves riesgos que las reivindicaciones por la libertad y la autonomía tienen en Estados autoritarios. En esa fecha salíamos de una dictadura y queríamos ser una democracia. Jóvenes como García Caparrós dieron su vida por ello y al recordarlos hoy ayudamos a poner el justo protagonismo de aquellos años en una ciudadanía que luchó y arriesgó hasta dar su vida para que el resto gozáramos hoy de derechos y libertades fundamentales.

Este crimen no fue un hecho aislado, se suma, a los otros cientos que, entre 1976 y 1981, fueron cometidos por grupos de la ultraderecha o de las propias fuerzas de orden público. Desde aquí honramos la memoria de estas víctimas.

Con este manifiesto queremos recordar unos hechos y una figura que nos hace más plurales, abiertos y pacíficos como sociedad. El asesinato de Manuel José García Caparrós, nunca aclarado, y la movilización en defensa de la Autonomía de Andalucía de aquel 4 de diciembre de 1977, resultan fundamentales para iniciar ahora la construcción de un nuevo modelo de convivencia donde la solidaridad, la libertad y la no imposición nos guíen en los retos que tenemos por delante.

Ofrenda floral en la calle que lleva el nombre de Manuel José Tomás.






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